Sustento teórico

La sociedad codifica la información culturalmente significativa en el lenguaje, por eso los padres saben que sus hijos están sujetos a aprender a leer y escribir correctamente en el tiempo deseable. También los maestros son concientes de esta necesidad y siempre han actualizado sus modos de enseñar incorporando los últimos avances de la pedagogía. La computación no es la panacea, a pesar que al principio se crearon muchas expectativas alrededor del aprendizaje, sin embargo, se ha demostrado en los últimos años que es posible crear nuevos programas computacionales con sustento teórico que satisfagan necesidades críticas de los primeros aprendizajes como lo es la lectura y escritura inicial. El propósito de este programa es introducir una modalidad educativa computacional que sirva de soporte para la enseñanza de la lecto-escritura inicial. Para cumplir con este objetivo, se realizó un análisis de la realidad alrededor de la educación computacional que llevó precisamente a un estudio teórico sobre los criterios con que deben elaborarse los programas computacionales para que se ajusten a principios teóricos del aprendizaje. Como resultado de este análisis se creó un conjunto de pautas que deben cumplir los programas para poseer las cualidades deseables en un entorno acotado por las características de los contenidos que se desean enseñar.

El programa LEES no es un método, sólo presenta una modalidad que permite a los maestros o a los padres elaborar actividades secuenciadas en función del nivel de conceptualización del lenguaje del niño y tiene en cuenta sus intereses mediante contextos adecuados a sus motivaciones. Al ejecutar los subprogramas el niño puede poner en práctica sus propias teorías de resolución que manifiestan la estrategia que sigue para resolver el problema en función de sus esquemas de pensamiento. En otras palabras, esta modalidad educativa computacional permite al alumno aprender relacionando cada información nueva en función de su propia modalidad personal de pensamiento, o sea auto-dirigiendo el proceso y además con el poder de hacer por si mismo nuevas relaciones para construir su lectura y escritura. El núcleo de esta modalidad consiste en sustentar la motivación, haciendo al niño un participante activo, mediante un aprendizaje auto-dirigido que engloba sus principales cualidades como: iniciativa, descubrimiento, confianza en si mismo y principalmente un sentimiento de liderazgo sobre el proceso.

Desde el momento en que el texto se constituye en objeto de conocimiento para el niño; éste inicia un largo proceso de construcción para comprender el valor, características, estructura y función de la escritura. Como todo objeto, el texto lleva al niño a modificar sus esquemas y se produce una acomodación que tiende a incorporar lo que al principio resultaba inasimilable. Jean Piaget habla así de conocimiento en términos de producción en pensamiento. El niño, en tanto sujeto cognoscente, tiene un rol activo y es el protagonista del aprendizaje. A partir de sus propias acciones sobre los objetos, construye sus categorías de pensamiento al mismo tiempo que organiza su mundo. Sobre la base de estos conceptos LEES se presenta como una alternativa que acompaña al niño en las sucesivas reconstrucciones intelectuales que protagoniza en la comprensión del sistema de escritura y en el acto lector desde edades tempranas.

La posibilidad de conocer lo que ya sabe el niño, permite realizar aportes e intervenciones pertinentes. Todos, de manera particular, realizan un proceso de construcción del sistema escrito. Identificar las instancias del mismo, es una tarea larga que debe realizarse; pero cada vez más fructífera si el adulto (maestro o madre/padre) ocupa el papel de facilitador-orientador del conocimiento; no sólo desde lo que él sabe de la escritura, sino desde lo que conoce sobre el aprendizaje del niño acerca de este sistema. Conocer el proceso favorece además, la evaluación en los avances de los niños, contar con un repertorio de observables que devienen como "signos de evolución". Desde esta perspectiva se presenta a continuación la progresión del proceso de la lectura y de la escritura, con la finalidad de que los padres y los maestros puedan conocer que hay un proceso progresivo hasta llegar a una etapa donde el niño ya posee las condiciones adecuadas para acceder al aprendizaje pleno de la lectura y la escritura tal como lo entienden los adultos.

Progresión del proceso de adquisición de la lectura

Progresión del proceso de adquisición de la escritura

Los cuadros anteriores sirven para la interpretación de la conducta del niño con relación a la lectura y la escritura. No deben interpretarse las divisiones entre edades, estadios y niveles como exactas; no es importante discutir si una edad, nivel o estadio está más acá o más allá en la edad real de los niños, en cambio sí es importante interpretar cómo se puede operar con el LEES con las diversas conductas que pueden exhibir los niños cuando se inician en el aprendizaje de la lectura y la escritura. Con este marco de referencia evolutiva de la escritura y la lectura podremos ahora saber cuáles son las conductas esperables en un niño que se inicia en este aprendizaje. Cuando el niño ingresa al primer grado de la escuela primaria o elemental tiene entre 5 años y medio a 6 años y medio de edad, luego si observamos la progresión anterior sabremos que se encuentra cercano a un nivel de conceptualización alfabética del lenguaje. No todos los niños están completamente en ese nivel, algunos, quizás, están aferrados a una hipótesis silábica. Por ejemplo, un niño puede escribir en la pantalla AAA y considerar que dice BANANA, en este caso se hace evidente que el niño está aferrado a una hipótesis silábica conflictuada probablemente con una hipótesis de variedad. Qué pasaría si este niño se enfrenta con un programa computacional que le dice ¡Incorrecto! al escribir AAA por BANANA, en dos o tres intentos y luego le da la respuesta correcta. De este modo, este niño no tendría muchas posibilidades de realizar un análisis enriquecedor para él, en otras palabras la riqueza de un entorno de aprendizaje está en las posibilidades que le da al niño para analizar sus propios conflictos. El entorno de aprendizaje que propone LEES permite al niño analizar sus construcciones y el padre/maestro sirve de guía para generar nuevos conflictos que lleven al mejoramiento de la lectura y la escritura. Así el padre/maestro puede llevar adelante un proceso de aprendizaje que respete la progresión de los aspectos constructivos en la adquisición de la lectura y la escritura de cada niño.

Uno de los conceptos más destacados de LEES es no emitir explícitamente juicios de corrección o acierto de lo construido por el niño, así, él nunca se sentirá desacreditado o postergado ante los demás, en cambio, aun cuando no esté totalmente en un nivel de conceptualización alfabético sus producciones siempre le darán un sentimiento de logro personal. Este sentimiento incrementará su autoestima que lo llevará a nuevos desafíos.

LEES presenta palabras de uso corriente, que se escuchan en contextos familiares al niño. La plaza, animales, útiles escolares, etc.; son los medios que le permitirán descubrir cómo puede representar gráficamente el lenguaje que emplea a diario para hablar. La graduación de actividades no impide moverse libremente por los distintos espacios propuestos, según intereses y competencia. Cuando un adulto utilice el LEES con un niño recomendamos valorar y favorecer las actividades de reflexión en un ambiente donde haya diálogo y se compartan argumentaciones.

Cuando el niño comienza a desarrollar sus escrituras espontáneas, necesariamente procede a la lectura de sus producciones y en poco tiempo a la de otros. Progresivamente el adulto (maestro/madre-padre) puede incorporar nuevas informaciones que faciliten la reflexión del código de la ortografía convencional. Durante el proceso, hay que crear situaciones atractivas con las que tengan oportunidad de pensar y recrear el sistema alfabético de escritura; pasar por los diferentes niveles de conceptualización sin presiones arbitrarias. Donde el equívoco pueda mirarse como "error constructivo", necesario y deseable en toda situación de aprendizaje. El adulto no debe convertirse en un “corrector” que imponga inmediatamente la forma acertada de escribir una palabra quitándole así la posibilidad al niño de reflexionar sobre su conflicto; más bien debe generar un entorno de reflexión sobre su escritura. Por lo expresado aquí, es fácil comprender que la riqueza de una experiencia de aprendizaje con este programa estará dada por la actividad que cree el adulto.

LEES se presenta de una forma que facilita la reflexión, respetando el conocimiento previo que poseen los niños sobre el lenguaje. Es un organizador de actividades para el aprendizaje inicial; que requiere una modalidad particular en la triada padre/maestro-niño-objeto de conocimiento. Permite al primero, identificar y trabajar distintos tipos de "errores" del niño, que están en condiciones de trabajarse. Facilita el tránsito de la oralidad a la escritura, que es un continuo que configura un proceso en el cual los niveles se dan en una dinámica interdependencia.


Sopa de letras sin índices


Sopa de letras con índices


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